El Surfrider de Malibú, Los Ángeles
El Surfrider Hotel Malibú es un precioso hotel boutique situado justo en la Pacific Coast Highway. Inaugurado originalmente en 1953 como el Malibu Shores Motel, fue un lugar de encuentro legendario para surfistas, músicos y artistas durante la época dorada de la cultura del surf californiana. En 2014, el arquitecto Matthew Goodwin y sus socios adquirieron el establecimiento y lo transformaron meticulosamente en la sofisticada «California Beach House» que es hoy en día.
El diseño del hotel está profundamente arraigado en su entorno. Los propietarios fueron los principales diseñadores y se inspiraron en las montañas de Santa Mónica que lo rodean y en las profundidades del océano para crear un ambiente acogedor y enraizado en la naturaleza. Todas las habitaciones están decoradas con materiales naturales, como madera recuperada y piedra, mientras que el restaurante de la azotea sigue siendo un refugio exclusivo, solo para huéspedes, perfecto para contemplar la puesta de sol sobre el Pacífico.
Los huéspedes pueden sumergirse en el estilo de vida local gracias a detalles de cortesía como tablas de surf personalizadas, talladas por leyendas locales, y cestas de playa para relajarse junto al mar. El hotel incluso cuenta con un Land Rover vintage de 1968 para ayudar a los visitantes a buscar la ola perfecta a lo largo de la costa.
En cuanto a la ubicación, te encuentras a solo unos pasos del emblemático muelle de Malibú y de la mundialmente famosa playa de Surfrider. Para los interesados en la historia o la cultura, el impresionante Museo Adamson House y la maravilla arquitectónica que es la Villa Getty también se encuentran en las inmediaciones, ofreciendo una visión detallada del pasado artístico y colonial de Malibú. Es, sin duda, el punto de partida ideal para vivir una auténtica experiencia en Malibú.
Reseñas de expertos
«Si buscas una estancia discreta y personal en Los Ángeles, no hay nada mejor. Este lugar, lleno de luz y con un diseño vanguardista, era un motel en la década de 1950 antes de que un arquitecto californiano y su esposa australiana lo transformaran».
Lo que más gustó a los huéspedes
- Ubicación privilegiada
- La comida está buenísima
- Personal amable
- Azotea
- Excelente conexión wifi

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